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Cosas públicas y cosas privadas

Si volvemos la vista atrás podremos observar cómo es la ciencia de la economía. La ciencia en si misma nació liberalista. Adam Smith proclamaba a los cuatro vientos la nula intervención del Estado – excepto en algunos sectores. David Ricardo le seguía y hubo alguno que otro que proclamo que el liberalismo era lo mejor que nos podía suceder. Quizás, era lo único que conocían y, por ello, lo único posible a proclamar. Sin embargo apareció de la nada. Sus pensamientos inundaron el mundo de la economía. Miles de economistas creyeron en lo que proclamaban. Keynes había hecho historia. Sus medidas eran revolucionarias. Y muchas veces funcionaban. Se producía así la escisión entre aquellos que proclamaban la nula intervención del Estado y los que abogaban por ella – en una mayor o menor medida. Se producía así lo que conocemos como economía mixta.

Cosas públicas: a favor de que el Estado participase activamente de la economía estaban los keynesianos. Stiglitz, Krugman o Samuelson son ejemplo de economistas neokeynesianos: adaptan las teorías de Keynes a la situación actual formulando una nueva doctrina económica – o pensamiento, mejor dicho. A su vez, apoyaban una regulación financiera que no nos hiciese caer en los desastres económicos que nos habían dirigido a la situación actual. Sinceramente, es real lo que proclamaban: la desregulación financiera es fruto de cómo estamos. Juzgue el lector por si mismo. Por cierto, que ellos proclaman cosas privadas también. Todo se trata de encontrar el punto medio – en algunas ocasiones.

Cosas privadas: demonizemos el Estado. No genera riqueza, más bien parecería que es una administración plagada de piojos, nos cuesta muchísimo dinero, es inefectivo, excesiva burocracia. Hace no mucho oí una frase que decía algo como que ‘un abuso de Estado es un exceso de comunismo’. No me pregunte de quién es, no lo sé. Tampoco sé responder a la pregunta sobre el ‘por qué’ de su formulación. El caso es que siguiendo las directrices de la Escuela Austríaca – una escuela de pensamiento – se han formado muchos pensamientos que creían en la nula intervención del Estado como base principal.

La base esencial del capitalismo nos dice que si una entidad quiebra y la rescatamos los accionistas lo pierden todo mientras obligacionistas y otros acreedores pasan a ser los nuevos accionistas. Hay varias cosas interesantes de las que hablar en este punto. Tal y como se dijese, la diferencia entre los cañones y la mantequilla es muy significativa. Hablaré de ella pronto.

Es turno para que el lector decida por si mismo a quién seguir y por qué. También puede no posicionarse, pero eso no es divertido. Busque el debate. Mejore. Al fin y al cabo, la economía es una ciencia de ‘puntos de vista’ ¿no cree?

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